Somos la revolución
Cómo me lo he pasado en la excursión de hoy.

A primera he tenido mates (punto a favor), a segunda el de filo nos ha dejado jugar al poker (bueno, en verdad nos lo prohibió y nos lo pasamos por los cojones)(+2 puntos), el viaje de ida viendo las fotos de Boston de la cámara de Lau (un poco coñazo). Llegamos al Juan Carlos I (el IFEMA), el profe dijo “ahi va la hostia, a las 2 y algo quedamos en la 14e“, venga va, cada uno a su bola.
Se nos ocurrió meter las narices en el están de la Complutense, se creieron que eramos tontas y Chipy y yo desmoralizamos a dos tíos de los stanes en tiempo record, gracias a la lluvia ácida y a las propiedades del agua. Luego, por dedicarame a perseguir unos Macs me perdí, yo a mi bola, vi más en lo que estuve sóla que con estas pavotas, he hice mil fotos más. Hicimos incienso, robamos un huevo de folletos, ligamos, vimos un montón de cosas, saqué montañas de fotos, nos encontramos a nuestra profesora de CC de 3º, vacilamos a los maderos, a los picoletos y mis respetos a los GEOS, me monté en el helicóptero que ha pagado Esperancita con nuestro dinero, Chipy salió en una cámara oscura haciendo el pino (anécdota del día para el pobre hombre, flipó millones), conocimos a un chaval muy majo que nos explicó a nivel supercientífico (y se entendía perfectamente) cómo funcionaba una célula fotovoltáica a nivel subatómico; vimos a Flipi, el del Hormiguero que iría a robar algún experimento, como la entrada es gratis; y poco más. Fuimos a la puerta, esperamos millones al autobusero y cuando subimos comenzó la fiesta.
Ya cuando sacaron la pelota de playa, nos pusimos como en un partido de futbol pero en plan concierto hippie (de estos que la pelota vuela por todos lados y se oye “eeeeeh!”), requisaron la pelota, vacilaron a la de desorientación cada vez que se daba la vuelta, repetimos la misma operación pero cambiando la pelota de playa por un póster enrrollado, requisaron el poster, intentamos dejar a Jaime en un túnel, pidieron que rapease el Meji, no el dejaron, encontraron otro póster y en el momento álgido del cachondeo se para el autobús.
Típicos gritos de “vamos a morir!” (admito que el 40% de mi parte
), gritos de pánico de las pavas, Chipy sacó su giga palmera, se apagó el aire acondicionado y no nos dejaban bajarnos, qué puto calorazo, encima se pusieron a cantar villancicos y te daba más calor aún, luego pasamos al Torito (maldición para mi, que me he pasado el resto del día cantandola,es un grave problema que tengo sólo con esa canción. Arriba el Fary), estuvimos 40 minutos de escándalo (me llama medio planeta por el móvil todos preocupados y yo de cachondeo *V*) hasta que mi profesor de Física, que es de Bilbao pues, arregló el autobús, que se le había roto la correa de distribución (cosa que me parece imposible porque habría que cambiar toda la culata del motor). El caso que seguimos con la fiesta hasta que llegamos a las cercanías del instituto, a partir de ahí se elevó al cubo hasta que bajamos. Qué coño, la alegría de volver a casa.
Vamos, que risas mil.
Comí corriendo y volví a salir, ya se sabe (pajo). Y luego regresé a casa sobre las 8 y desde entonces hasta ahora me he dedicado a mis cositas.
• There is a train – Undrop




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