Dicen que tienes veneno en la piel y que estás hecha de plástico fino
Desde hace unos días se me lleva planteando una duda bastante importante: si quiero empezar a ser vista por los demás elementos. Me dedico a sondear cerebros, yo lo veo todo pero ellos no me ven a mi; generalmente me desplazo entre las sombras para ocultarme, voy a la parte más oscura del cerebro porque me da la mayoría de la información sobre la persona.
He encontrado un cerebro, inmenso, un lugar para quedarme un tiempo, apenas tiene sombras y me las he tenido que arreglar en la parte del conocimiento, donde están las demás fronteras y se ven aflorar ciertas cosas. La vida de ese cerebro me ha pedido que deje de sentirme obligada a ocultarme, me ha dado el consentimiento para traspasar las fronteras que quiera y que cuando ya no encuentre nada, pueda marcharme. Ya no soy la estratega, el topo, la que calcula. Puedo relajarme pero por naturaleza no puedo.
Lo que ese cerebro no ha calculado es que al aceptar la propuesta tendría que descubrirme al resto de los elementos vigilantes. Eso sería un riesgo poco conveniente, pero no me ha dado muestras de que pueda desconfiar de ello.
Simplemente alargaré un poco más la lista de lo que me conviene y lo que no.




Comentarios recientes