Poderoso caballero es Don Dinero
Como últimamente estoy fuera del planeta pues no escribo casi de nada, pero hay dos cosas esta semana que me han llegado al fondo del alma:
1. Grande Frank Rijkaard.
Que sí, que hasta puso a Messi de defensa (sacrilégio). Pero me vais a decir que no era bueno, lo que ha desarrollado a todas las estrellas que ha tenido el Barça, lo que ha tenido que aguantar los últimos meses, como si toda la culpa fuera suya, vaya. Éste hombre ha demostrado que puede hacer grandes cosas contra viento y marea, y ha demostrado que es un técnico, no uno cualquiera que ponen como entrenador y listo.
Y el problema, todos sabemos que no es de los jugadores, aunque hayan hecho efecto dominó con lo de Ronaldinho y el desánimo general, la afición no ayuda tampoco: ¿qué es eso de pañuelos negros y todos despedidos? pueden ganar pasta gansa, pero eso no te quita la presión psicológica que llevar un equipo a cuestas supone. Mal por Laporta, mal por la afición y no voy a hacer comentarios del nuevo entrenador, Guardiola, un buen jugador puede enseñarle cosas a otros jugadores, pero a nivel personal, a nivel general técnico hay cosas que se tienen que clavar los codos, como en todo.
2. (Des) Esperanza Aguirre.
Esta mujer no sólo está destruyendo su partido a pasos agigantados, está destruyendo la Comunidad de Madrid: poner curas, o lo que quiera que sean, son todos iguales, en los consejos de los hospitales, ellos decidirán si te anestesian, si te operan y si quedas en estado vegetativo si te desconectan (que va a ser que no) y posiblemente metan las narices en los abortos, la privatización de la educación pública, el desmantelamiento de unos hospitales para mandar materiales a otros, la ganadería y lo que no se sabe.
Pero la estrella de esta semana ha sido el Tratado de Bolonia. Me diréis que ese tratado es asunto de Zapatero (y sí actualmente lo es), pero esa señora se dedicó a firmar ese tratado cuando ella era ministra de educación, allá por 1999. No sólo dejó la educación como el culo, si no que ahora espera hacer a los ricos más ricos y a los pobres más pobres.
No estoy dispuesta a vender mi formación académica a Nestlé, por ejemplo, porque a ella o a quien quiera que sea le interese a nivel económico. Las carreras van aumentar de precio, las horas para los créditos tedrán que ser más. Lo que implica que no se puede trabajar mientras haces la carrera (porque no tienes tiempo). Así que las carreras se las van a costear los que puedan: los tres niños ricos de siempre.
Y la traca ha sido que el gobierno actual no quiere admitir que hay crisis económica, si es la eterna maldición de este país.




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