Wispers
Me levanto después de haber dormido, por primera vez en mucho tiempo, como un tronco y sin ningún tipo de sueño demasiado realista; tapada hasta las orejas de la ventolera que hace y con la gata abrazada a mi porque tiene frío. Cuando me voy a levantar me doy cuenta de que ya no me siento como si me hubieran pegado como una viga de hormigón armado, de que no tengo ganas de pasarme el día en la cama viendo Felicity (peor final de serie de la historia) y que tengo ganas de hacer cosas. Y recuerdo todo lo que tengo que hacer en los próximos días y me anima; recuerdo que en una semana empiezan las fiestas y se van mis padres dejado la casa libre, con su correspondieten fiesta padre; que en 10 días viene Lauro, conoceré a Perá y a todos los demás puthomosexuales que no me caen tan bien y veré a El Grandísimo por primera y última vez en Madrid; y que rauda y veloz cojo las maletas y un avión (esta vez literal, no figurado) a la verdadera capital de este asco de país (que se note) a pasar una semana en un apartamento. Este año van a cambiar muchas cosas. Esto me gusta.
No sólo eso, hoy creo que he hablado con medio planeta y he escuchado a la otra mitad y me hace volver a sentir productiva. No sé si será que pase lo que pase en el próximo mes y medio ya he terminado el instituto y me he hecho mayor, que voy a hacer algo diferente, que necesitaba un día de frío, que por primera vez en mucho tiempo tengo ilusión o que un par de desconocidos esta noche han hecho más que años de nada.
Esta vez sí.
• World So Cold – Mudvayne




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